EL AMOR VERDADERO



Colosenses 3:14 “ Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad”. 
El amor nos une en perfecta armonía a los demás. Nos mantiene unidos a nuestra familia, esposo, hijos, hermanos, amigos e iglesia.
No se trata de simples emociones que podemos vivir en un momento específico. Es una decisión que cambia por completo nuestra forma de entender el amor y de cómo lo aplicamos con los demás.

Para poder entender lo que quiero decir vamos a leer cómo define la Biblia al amor.
1 Corintios 13:4-8
"El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará". 

El amor no exige que las cosas se hagan a la manera de uno, sino busca siempre el bien de los demás, los intereses de los otros.
El amor verdadero no ofende a las personas, aunque los demás lo merezcan.  El amor nunca se da por vencido, no dice: "Este hombre, esta persona, no merece que la ame".
El amor se mantiene firme en toda circunstancia, nunca pierde la fe.
El amor en relación entre personas, es una acción de entrega personal.
Como dijo Elizabeth George: ”El amor es el sacrificio del ego".
Y este amor decido darlo, por mi propia voluntad, elijo amar, no porque la persona me atraiga físicamente o porque sea un pariente que aprecie mucho. Es una decisión, no un asunto de emociones. ¿Por qué? porque hoy puedo sentir y mañana se puede acabar todo lo que sentía.
Elige amar, no te des por vencida.

Llevando el amor a la práctica
El amor es acción NO SÓLO PALABRAS. Sin embargo, poner en práctica nuestro amor no es nada fácil. Un ejemplo de lo difícil que puede ser, lo puedes encontrar ahí en tu casa, con tu esposo: Los dos trabajan, están cansados, pero, ¿quién va a preparar la comida, lavar los platos, cuidar a los niños…?

¿Cómo podemos aplicar el amor en esta situación?
Sabemos que Dios permite situaciones difíciles para hacernos madurar pero también, que siempre nos da su gracia para poder salir aprobadas. El problema está en cuando nos centramos en nosotras, cuando empezamos a creer que lo que hacemos es mucho mayor que lo que los demás hacen. Creemos firmemente que nos merecemos un tiempo y que tenemos derecho a descansar. Pero hermanas ese un grave problema de amor propio. Sólo detengámonos a pensar en las enseñanzas que nos ha dejado el Señor:
Juan 13:34 "Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros”.

Como él nos ha amado
Él no pone límites para amarte. Su amor en nosotras es lo que nos permite dar a los demás en lugar de actuar egoístamente. Dios nos ha dado capacidades y herramientas para ayudar a otros. Hablo de ayudar cuando nos sentimos cansadas y queremos relajarnos; servir cuando queremos que nos sirvan y ayudar a otras personas cuando estamos sufriendo. Este amor requiere un compromiso continuo.

El amor prefiere el bien del otro antes que el de él mismo.
Juan 15:13 “Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos”.
Hoy, ¿a quién puedes mostrarle amor? Hoy, todos los miembros de tu familia pueden darte la oportunidad de poner en acción el amor.
Vemos en los actos de Jesus el verdadero amor:
Cuando no creíamos en él, nos amó.
Romanos 5:8 “Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.
Cuando nos reíamos de él, nos amó. Cuando le aborrecíamos, nos amó.
Romanos 5:6 “A su tiempo Cristo murió por los impíos”.
Cuando no le servíamos, nos amó.
Juan 15:9 “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado”.
Y hay muchos ejemplos más. Toda su vida está impregnada de AMOR.
Romanos 8:39 “Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Sin lugar a dudas, el verdadero amor no es un sentimiento sino una decisión de obediencia a Dios.
El amor tiene trabajo que realizar y al decidir obedecer, ese trabajo se lleva a cabo.
El amor es lo que Dios es y nosotros deberíamos ser.
El amor no procura sus propios fines egoístas, sino el bien de otros.

Como mujeres que deseamos agradar a Dios, debemos reflejar el amor de Dios en nuestras vidas, y cada minuto decidir amar a nuestro esposo, hijos, familia y demás, aún cuando estemos cansadas.

Hoy, toma la decisión de amar lo que cuesta, de amar lo que todos rechazan, de amar con el amor de Dios. No es nada fácil la carrera de morir a nuestra propia voluntad, considerando la ley de Dios lo más importante en nuestra vida.
Juan 15:10 “Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”.


Veronica Rodas 


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