Salmo 1 - El justo florece mientras el malo se extingue
El justo florece mientras el malo se extingue
Salmo 1:
1 "Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.
4 No así los malos,
Que son como el tamo que arrebata el viento.
5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.
6 Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá".
El Salmo empieza hablando de las personas que realmente son felices, son aquellas que tienen puesta la mirada “en las cosas de arriba” (Col 3:2).
Nombra tres actividades que estas personas no hacen por el amor y la obediencia a Dios:
1) no recibir consejo de malos (Stg. 4:4)
2) no andan con pecadores (Stg. 1:27)
3) no se juntan con burlones
En este grupo con personas realmente felices hay un corazón que se inflama de deleite por Dios y su Palabra. Son aquellos que continuamente van a la fuente de todo, Cristo.
Piensa por un momento en algo que realmente te gusta y te darás cuenta el tiempo que le dedicas, las ganas que pones para hacerlo, toda tu fuerza esta ahí. Intento que puedas entender al salmista. Él dice: “en la ley de Jehová está su delicia”, su gozo, su felicidad.
Este grupo de seguidores está vivo y es hermoso, da fruto, lo que hacen es útil, tiene beneficio duradero.
Qué hermosa promesa. Están plantados junto a corrientes de aguas. Ellos tiene raíces fuertes, son aquellos que “permanecen en Cristo” (Jn. 15:1-9).
En contraste este salmo nos dice que los “malos” son como el “tamo”, la paja, viven sin sentido alguno, sin valor, sin fundamento y llevados por el viento. Impresionantes las consecuencias que rodean a los desobedientes, aquellos rebeldes a quienes Dios no reconocerá como sus hijos en el día del juicio. Pero Dios tiene una relación preciosa con sus “justos”:
“Conoce el Señor a los que son suyos” (2 Ti. 2:19).
Hay dos caminos bien claros en este Salmo, el de aquellos que son bienaventurados, los que aman a Dios, se deleitan y escogen hacer su voluntad, y el sendero de los rebeldes que perecerán.
Dios puede ser nuestra fuente de felicidad o nuestra condenación eterna. Hoy puedes escoger que clase de mujer anhelas ser. Eres lo que vives, no lo que dices que quieres vivir.
Verónica Rodas
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