Salmo 4 - El calmante secreto de Dios
Salmo 4:
“Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia.
Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar;
Ten misericordia de mí, y oye mi oración.
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia,
Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah
Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí;
Jehová oirá cuando yo a él clamare.
Temblad, y no pequéis;
Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah
Ofreced sacrificios de justicia,
Y confiad en Jehová.
Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien?
Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
Tú diste alegría a mi corazón
Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.
David lleno de conflictos en medio de su oración, clama apasionadamente: “respóndeme”. Tiene bien claro que quien sabe cual es la realidad de su condición es Dios, no aquellos que lo están juzgando.
Él dice: “Dios de mi justicia”, es lo mismo que decir: “tú que me declaras inocente”. Frente a esos acusadores que querían que él bajara la mirada, él la levantaba a Dios. Tenía un calmante secreto: una oración con fe.
Piensa en las veces que te has sentido embotada, presionada en medio de crisis, o quizás afligida. A David le pasaba algo similar: “estaba en angustia”. Pero dice que en esos momentos que podía sentirse así como tú, él podía ver cómo Dios lo liberaba, sentía esa libertad.
Él dice en ese momento de problemas: “tú me hiciste ensanchar” wow ….. qué momento increíble, Dios le había dado alivio, libertad… anchura.
Un hombre completamente bendecido por Dios: “Jehová ha escogido al piadoso para sí”. Ja, es como nombrar las palabras de Pablo en Romanos 8:31: "¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?"
No había duda para David, Dios lo oía cuando el oraba, sí, oraba creyendo.
En los versículos 4 y 6 él menciona una lista que puede hacernos muy bien recordar cuando hemos dejado de tener fe en el Dios al que clamamos. Recuerda aplicar esto cuando dudes:
Teme
No peques
Medita
Calla
Ofrece sacrificio
Confía
Muchas personas dicen confiar en Dios pero lamentablemente no creen en él. Mas David encuentra gozo en Dios y eso sobrepasa la prosperidad que puedan tener los que están a su alrededor. Su oración de fe lo lleva a ver que no hay comparación entre Cristo, “nuestra perla preciosa”, y todo lo que los rebeldes pueden obtener. Esa pasión de David lo hace “vivir confiado”. Tiene el mayor bien cerca suyo, disponible todos los días, la fuente de la felicidad y va continuamente a su calmante secreto, la oración.
Verónica Rodas
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