Salmo 53 - El dolor que causa un necio no es para siempre



Necio es aquel que actúa a su manera, que se revela, que vive como quiere, siendo llevado por lo que siente. Es aquel que ignora lo que realmente necesita saber. 
Este Salmo nos enseña que podemos identificar rápidamente lo que piensa el necio. Puede que tengas personas cerca con estas características pero que no se sientan identificados con un “necio”. Presta atención porque hacen daño:

Salmos 53:1 (Al músico principal; sobre Mahalat. Masquil de David)
"Dice el necio en su corazón: No hay Dios.
Se han corrompido, e hicieron abominable maldad;
No hay quien haga bien".

El necio dice “no hay Dios”, está diciendo: no hay ley, no hay orden, no hay límites, no hay restricciones... es la ignorancia total. El que tiene este pensamiento está listo para cometer las peores acciones. Por eso el salmo sigue diciendo: “Se han corrompido, e hicieron abominable maldad”.
La insensatez de sus pensamientos alejan completamente a Dios de sus vidas.
"Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres,
Para ver si había algún entendido
Que buscara a Dios" (vers. 2).

Los necios rechazan por completo el plan que Dios tenía para ellos. Su fruto es totalmente visible ya que están totalmente “corrompidos”. El versículo "1" de este salmo habla de su “corazón” y el "3" nos muestra la decisión que tomaron: “Cada uno se había vuelto atrás”, totalmente ciegos.
"Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno" (vers. 3).

Estos “necios” atacan a los que están apasionados por Dios: “devoran a mi pueblo como si comiesen pan” (vers. 4). Van en contra de ellos, sin piedad.
"¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad,
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan,
Y a Dios no invocan?" (vers. 4).
Pero David comienza a ver las consecuencias terribles que tendrán estos: “Dios esparcirá sus huesos”, “los avergonzara” y “los desechara”. No podrán escapar de nuestro Salvador.
"Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo,
Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti;
Los avergonzaste, porque Dios los desechó" (vers. 5).

Sin duda existen aquellos que quieren devorar a la iglesia, pero Dios está totalmente decidido a defenderla. Aquellos que hoy sufren por la actitud de estos “necios” serán liberados de ese cautiverio y se “gozaran” y “alegraran”.

"¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel!
Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo,
Se gozará Jacob, y se alegrará Israel" (vers. 6).


Verónica Rodas


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