Salmo 68 - El enemigo no es más que humo frente a un Dios presente
Un grupo de personas que clama porque Dios se levante en medio de ellos, tiene características que lo destacan: son personas “justas” y viven agradando a Dios, por lo que él se levanta por ellos.
Esto provoca un estallido de alegría en cada uno de ellos; saltan, cantan, se “gozan delante de él”, su identidad es fortalecida en su Padre y son renovados. Tienen un Dios cercano que los escucha, que marcha por ellos y cumple sus promesas. Es inevitable reaccionar así.
Salmo 68:1-3
"Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos y huyan de su presencia los que le aborrecen. Como es lanzado el humo, los lanzarás; Como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios.
Mas los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios y saltarán de alegría".
Frente a un Dios continuamente presente y defensor, no hay manera de quedar callados. Su pueblo se levanta en alabanza.
No hay mayor alegría que disfrutar de estar en su presencia.
"Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; Exaltad al que cabalga sobre los cielos. JAH es su nombre; alegraos delante de él" (vers. 4).
Dios es el único Padre con estas características:
Nuestro Padre
Nuestro defensor
Nuestro consuelo
Nuestro libertador
Nuestro gozo
"Padre de huérfanos (nuestro Padre) y defensor de viudas (nuestro defensor) es Dios en su santa morada.
Dios hace habitar en familia a los desamparados; (nuestro consuelo)
Saca a los cautivos a prosperidad; (nuestro libertador)
Mas los rebeldes habitan en tierra seca (nuestro gozo)" (vers. 5,6).
Vemos una alabanza dirigida a Dios, llena de recuerdos, promesas cumplidas y bendiciones recibidas. Alabanza a un Dios presente siempre.
"Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, Selah, la tierra tembló; También destilaron los cielos ante la presencia de Dios; Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel. Abundante lluvia esparciste, oh Dios; A tu heredad exhausta tú la reanimaste.
Los que son de tu grey han morado en ella; Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre" (vers. 7-10).
Cuan necesaria es una iglesia que esté presente como ésta. Necesitamos hombres y mujeres llenos de celo:
"El Señor daba palabra; Había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas. Huyeron, huyeron reyes de ejércitos y las que se quedaban en casa repartían los despojos.
Bien que fuisteis echados entre los tiestos, seréis como alas de paloma cubiertas de plata y sus plumas con amarillez de oro" (vers. 11-13).
Nuestro Dios, es un Dios presente que bendice abundantemente:
"Cuando esparció el Omnipotente los reyes allí, fue como si hubiese nevado en el monte Salmón.
Monte de Dios es el monte de Basán; Monte alto el de Basán.
¿Por qué observáis, oh montes altos, al monte que deseó Dios para su morada? Ciertamente Jehová habitará en él para siempre.
Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares; el Señor viene del Sinaí a su santuario.
Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios" (vers. 14-18).
Es increíble leer y conocer a un Padre tan presente. Él es y está tal cual leemos en su palabra. Dios es una bendición para los que están estresados, en dificultad, en aturdimientos; se ocupa de esas situaciones y hace huir al enemigo.
David tenía claro quién es Dios. Había visto su actuar en muchas situaciones y al enemigo siendo vencido por él. ¡Cuánto necesitamos también nosotros experimentar diariamente a este Padre presente que convierte a nuestros enemigos en humo!
"Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación. Selah
Dios, nuestro Dios ha de salvarnos y de Jehová el Señor es el librar de la muerte. Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la testa cabelluda del que camina en sus pecados.
El Señor dijo: De Basán te haré volver; te haré volver de las profundidades del mar; Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos y de ella la lengua de tus perros.
Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario. Los cantores iban delante, los músicos detrás; En medio las doncellas con panderos.
Bendecid a Dios en las congregaciones; Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel.
Allí estaba el joven Benjamín, señoreador de ellos, los príncipes de Judá en su congregación, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.
Tu Dios ha ordenado tu fuerza; confirma, oh Dios, lo que has hecho para nosotros. Por razón de tu templo en Jerusalén los reyes te ofrecerán dones.
Reprime la reunión de gentes armadas, la multitud de toros con los becerros de los pueblos, hasta que todos se sometan con sus piezas de plata; Esparce a los pueblos que se complacen en la guerra.
Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios.
Reinos de la tierra, cantad a Dios, cantad al Señor; Selah, al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigüedad; He aquí dará su voz, poderosa voz" (vers. 19-33).
Los atributos de Dios hacen que estas personas terminen alabándolo y reconociendo lo que él es. No hay momento para las dudas, solo celebración, gozo, confianza, esperanza, deleite... ¡ÉL ES BENDITO!
"Atribuid poder a Dios; Sobre Israel es su magnificencia y su poder está en los cielos.
Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios; El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo.
Bendito sea Dios" (vers. 34,35).
No dudes más del gran poder de Dios. Dios hizo un vínculo perfecto con nosotros y está siempre presente. Que nuestro orgullo y altivez no tomen más lugar y nos cieguen impidiéndonos ver la continua presencia de Dios.
Reconoce quién es. No olvides: El enemigo no es más que humo frente a un Dios presente.
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