Salmo 79 - ¿En qué momento se descuidaron?
Salmos 79, salmo de Asaf.
Puede que te sientas golpeado por tus enemigos, que sientas que ellos se han infiltrado en tu vida y hoy veas en ti un fruto terrible. Esto mismo le pasó al pueblo de Israel y este salmo nos detalla cómo quedaron:
1. Sus enemigos estaban tomando el terreno que era de Dios.
2. Sus propios cuerpos sirvieron de comida para sus enemigos.
3. Nadie podía ocuparse de los que estaban agonizando.
4. Estaban siendo una burla para sus enemigos.
¿En qué momento se descuidaron? Estaban en una terrible situación y notamos la desesperación de Asaf. El salmo comienza con un clamor: “Oh, Dios”:
"Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad; Han profanado tu santo templo; Redujeron a Jerusalén a escombros. Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos, la carne de tus santos a las bestias de la tierra. Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalén, Y no hubo quien los enterrase. Somos afrentados de nuestros vecinos, Escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores" (vers. 1-4).
La realidad de este pueblo es que eran vidas totalmente descuidadas y alejadas de Dios, y frente a esta realidad, Dios estaba enojado. Y Asaf continúa con su clamor: "oh Jehová”.
"¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Estarás airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo?" (vers. 5),
Asaf le dice a Dios con quién tiene que estar enojado... Seguramente te ha pasado, querer guiar a Dios y explicarle qué es lo que él tiene que hacer.
"Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre. Porque han consumido a Jacob y su morada han asolado" (vers. 6 y 7).
Después de explicarle a Dios que han sido destruidos por sus enemigos, de preguntarle hasta cuándo iba a estar enojado con ellos y de decirle qué tenía que cambiar, pide misericordia. Al borde de la desesperación, ruega que Dios tenga compasión de ellos y satisfaga sus necesidades.
"No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; vengan pronto tus misericordias a encontrarnos porque estamos muy abatidos" (vers. 8).
Asaf clama como alguien que sabe que a lo único que puede acudir es a la misericordia de Dios. Ellos no están en condiciones de apelar a su conducta o a su obediencia a Dios, no. Se han descuidado tanto que apelan a: “la gloria de su nombre” y a “la grandeza de su brazo”. ¡Se han descuidado tanto! Necesitan volver a Dios. Asaf dice: "oh Dios de nuestra salvación”, "oh Jehová”.
"Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; Y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre. Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada. Llegue delante de ti el gemido de los presos; Conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte, y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová" (vers. 9-12).
Aunque su descuido era notorio y su fruto visible delante de sus ojos, Asaf termina el Salmo declarando que son “pueblo suyo”, que no hay manera de que eso cambie y afirma que con sus bocas le alabarán: “Te alabaremos para siempre”. Esta es una declaración de compromiso, un ímpetu por volver al estado original.
"Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado, te alabaremos para siempre; de generación en generación cantaremos tus alabanzas" (vers. 13).
Puede que tengas delante tuyo una escena similar a esta, una situación trágica como la que vemos aquí. Presta atención y no pierdas la oportunidad de volver a Dios. Trae a memoria en qué momento te descuidaste y vuelve a vivir como “pueblo suyo”, no como un “desechado”.
Piensa, ¿en qué momento te descuidaste?
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